Impermeabilización

Por qué fallan las regaderas y cómo se impermeabilizan bien

El azulejo y la lechada no detienen el agua, la membrana sí. Muchas regaderas se dañan por una impermeabilización mal hecha o ausente. Aquí explicamos las fallas más comunes, cómo se hace el trabajo correctamente y qué esperar cuando se repara una regadera en el centro de Texas.

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Cuando usted se mete a bañar, el agua moja el azulejo, escurre por la lechada y sigue bajando. Mucha gente cree que la loseta y la lechada son la barrera contra el agua, pero no es así. El azulejo es un acabado, no un impermeabilizante. La lechada es porosa, está hecha a base de cemento y deja pasar la humedad sin problema. Lo que realmente protege su casa del agua es la membrana impermeable que va debajo, pegada al sustrato. Si esa membrana falta o está mal puesta, el agua se va contra la estructura tarde o temprano.

En el centro de Texas vemos muchas regaderas con problemas que vienen de una instalación incorrecta. A veces la membrana nunca se puso. Otras veces se rompió en las esquinas porque no se reforzó. También encontramos regaderas donde la caída del piso se dio al revés y el agua se estanca lejos de la coladera. Estos errores no siempre son visibles al principio, pero con el tiempo aparecen manchas de humedad, olor a encierro, loseta suelta y daños en el drywall o en la losa de abajo.

Cuando Genaro Merlan llega a una casa en Killeen, lo primero que hace es revisar cómo está construida la regadera. Mide las pendientes, revisa las esquinas, busca grietas en la lechada y manchas de humedad en los cuartos de al lado. Muchas veces el cliente ya intentó tapar una fuga con lechada nueva o con silicón y el problema sigue igual. La única solución real es quitar el enchape viejo, arreglar el sustrato y volver a impermeabilizar como se debe. Más adelante le explicamos cómo se hace ese proceso.

El azulejo y la lechada no son impermeables

La creencia más común y más costosa que tenemos en los baños es pensar que la loseta y la lechada forman una barrera contra el agua. La realidad es distinta. El azulejo de cerámica, el porcelanato y hasta la piedra natural son materiales que, aunque tengan una superficie esmaltada, no están diseñados para detener el paso del agua a través de las uniones. La lechada, por su parte, es una mezcla porosa de cemento y arena que absorbe la humedad y la deja pasar hacia abajo. Por eso el TCNA, que es el manual que siguen los instaladores en Estados Unidos, siempre asume que el agua va a atravesar el acabado superficial.

Eso no significa que su regadera esté mal hecha. Significa que el sistema de impermeabilización tiene que estar debajo del azulejo, no encima. La membrana es la capa que recibe el agua que se filtró por la lechada y la conduce hacia la coladera. Si usted puso azulejo directamente sobre el drywall o sobre una losa sin membrana, el agua va a empapar el sustrato con cada uso. Al principio no se nota, pero con los meses la humedad se acumula, afloja la loseta y empieza a criar moho detrás de la pared.

En los trabajos que hacemos en Merlan's Tile, cuando quitamos un enchape viejo de fibra de vidrio o una regadera que se filtró, casi siempre encontramos el mismo problema: atrás no hay membrana o la que había ya se despegó. A veces el cliente nos dice que el contratista anterior le puso un sellador sobre la lechada, pensando que con eso impermeabilizaba. Eso no funciona. El sellador repele un poco el agua un tiempo, pero no sustituye una membrana adherida al sustrato con las orillas bien traslapadas.

Por eso cuando instalamos una regadera nueva, seguimos el proceso completo. Se empareja el sustrato, se rellenan los bajos, se da la caída correcta hacia la coladera y luego se aplica la membrana impermeable líquida o en lámina, según lo que pida el trabajo. Después de que la membrana cura y pasa la prueba de inundación, entonces sí se coloca el azulejo. El azulejo es el acabado bonito, pero la membrana es lo que lo mantiene seco todo lo que está atrás.

Falla común: Falta de membrana o membrana rota en esquinas

La falla más grave que vemos en las regaderas del centro de Texas es la ausencia total de membrana impermeable. Hay instalaciones viejas donde el azulejo se pegó directamente sobre drywall verde, que supuestamente es resistente a la humedad. El drywall verde aguanta un poco más que el normal, pero no está diseñado para recibir agua constante. Con el tiempo se hincha, se deshace y la loseta se cae. Otras veces encontramos la membrana puesta, pero rota en las esquinas o despegada en la unión del piso con la pared, que es justo donde más agua se acumula.

Las esquinas son el punto más débil de cualquier regadera. Cuando el agua escurre por la pared y llega al rincón, se queda ahí más tiempo porque la pendiente del piso apenas empieza. Si la membrana no está bien traslapada en esa unión o si se cortó de más para que ajustara el azulejo, el agua encuentra el hueco y se mete. También sucede cuando el instalador atornilló el respaldo de cemento en las esquinas y perforó la membrana sin darse cuenta, o cuando usó cinta de drywall en vez de la cinta impermeable que va con el sistema.

En Merlan's Tile, cuando preparamos el sustrato de una regadera, ponemos especial atención a las esquinas y a los cambios de plano. La membrana se sube por lo menos seis pulgadas por la pared desde el piso y se traslapan las orillas con el producto que indica el fabricante. En las esquinas interiores se refuerza con tela o con una banda de membrana adicional. No se usan clavos ni tornillos en la parte baja de la pared, solo arriba, donde ya no llega el agua directa. Así nos aseguramos de que el punto más delicado quede bien protegido.

Si usted tiene una regadera que muestra manchas de humedad en el drywall del cuarto de al lado, justo a la altura del piso, es muy probable que la membrana esté rota en la esquina o que simplemente no exista. Lo mismo si la loseta del primer hilero se siente hueca o se mueve al pisarla. En esos casos no vale la pena inyectar sellador ni rellenar con lechada nueva. Hay que abrir, reparar el sustrato y volver a impermeabilizar desde cero. Llámenos al (512) 297-7493 para que Genaro vaya a revisar su regadera sin compromiso.

Falla común: Caída mal dada o al revés

La caída del piso de la regadera es la inclinación que conduce el agua hacia la coladera. El estándar es un cuarto de pulgada de caída por cada pie de distancia, medido desde la pared más lejana hasta el centro de la coladera. Cuando esta pendiente no se da o se da al revés, el agua se estanca en las orillas, se evapora más lento y tiene más tiempo para filtrarse por la lechada. Peor aún, si la coladera quedó más alta que el resto del piso, el agua nunca se va del todo y la regadera siempre tiene charcos.

Esta falla es más común en losas de concreto donde el plomero dejó la coladera muy alta y el instalador de azulejo no corrigió la pendiente con una cama de mortero. A veces el instalador intenta compensar pegando el azulejo con más thinset en un lado, pero eso no basta. La caída se tiene que dar desde el sustrato, con una base de mortero seco o con un panel de espuma que ya trae la pendiente prefabricada. Si el agua no corre hacia la coladera en los primeros segundos, algo está mal.

Cuando Genaro va a cotizar una regadera nueva o una reparación, siempre mide la caída con un nivel de burbuja. Pone el nivel desde la esquina hasta la coladera y revisa que la burbuja se mueva hacia el desagüe. También echa un poco de agua si la regadera ya está funcionando, para ver hacia dónde corre y si se forman charcos. Si la caída está mal, no se puede arreglar solo con cambiar el azulejo; hay que romper la base y volver a dar la pendiente desde abajo.

Una regadera con buena caída no solo se seca más rápido, sino que dura más tiempo sin problemas de humedad. El agua que se va rápido arrastra menos residuos de jabón y la lechada se mantiene más limpia. Si usted nota que el agua se queda en las esquinas después de bañarse, o que siempre tiene que jalar el agua con el pie hacia la coladera, su regadera tiene un problema de pendiente. Eso no se compone con sellador ni con lechada nueva; necesita una corrección de base. Para un presupuesto directo, llame al (512) 297-7493.

Falla común: Sellar el borde con silicón en vez de lechada

En los cambios de plano, como la unión entre la pared y el piso o entre dos paredes, la práctica correcta es usar sellador flexible, no lechada. La lechada es rígida y con los movimientos naturales de la casa se agrieta. Pero hay un error todavía peor que vemos con frecuencia: cuando la regadera ya tiene una fuga, el cliente o un contratista aplica silicón sobre la lechada agrietada o sobre la loseta suelta, pensando que así detiene el agua. Eso no sirve de nada porque el agua ya está detrás del azulejo.

El silicón en el borde interior de la regadera tiene su uso correcto: se aplica en la junta entre el azulejo y la base de la regadera, o entre la loseta y el marco de la coladera, después de que la lechada curó. Pero si se usa para tapar una fuga activa, lo único que hace es atrapar la humedad adentro y acelerar el daño. El agua que ya se metió no tiene por dónde salir y se pudre el respaldo. A los pocos meses el silicón se despega, se pone negro de moho y la fuga sigue igual.

En Merlan's Tile, cuando terminamos de instalar el azulejo y la lechada ya curó, aplicamos silicón de grado sanitario en las juntas de cambio de plano, en el perímetro de la coladera y en la unión con la tina si es un enchape de tina. Pero nunca usamos silicón como parche para arreglar una instalación defectuosa. Si la membrana está rota o no existe, el silicón no la va a reemplazar. La única solución duradera es quitar el enchape, reparar la impermeabilización y volver a colocar el azulejo.

Si usted ya le puso silicón a las grietas de su regadera y la humedad sigue apareciendo en el cuarto de al lado o en el clóset, no espere más. Cada semana que pasa, el agua sigue haciendo daño a la estructura. Quite el silicón, deje de usar esa regadera si es posible y llame para que revisemos el daño real. Una reparación a tiempo puede ahorrarle miles de dólares en daños mayores al piso, al drywall y hasta a la estructura de la casa.

Falla común: Tapar una fuga con lechada nueva

Otra escena típica: el cliente ve una grieta en la lechada de la regadera, va a la ferretería, compra un frasquito de lechada premezclada, rellena la grieta y se queda tranquilo. A las dos semanas la grieta aparece otra vez, o aparece una nueva al lado. Esto pasa porque la grieta en la lechada casi nunca es la causa de la fuga, sino el síntoma de que algo se está moviendo detrás o de que el agua ya aflojó el sustrato. Poner lechada nueva sobre un problema de impermeabilización es como pintar una pared con humedad: tapa el problema unos días y luego vuelve peor.

La lechada nueva no se adhiere bien a la lechada vieja, sobre todo si esta ya estuvo en contacto con agua y jabón por años. Aunque usted limpie bien la junta antes de rellenar, la unión entre lo viejo y lo nuevo siempre es débil. Además, si el sustrato de atrás ya está húmedo o podrido, la lechada fresca no va a curar bien y se va a desmoronar en poco tiempo. El agua sigue pasando por detrás y usted solo gastó dinero y tiempo en un arreglo temporal.

Cuando Genaro evalúa una regadera con fugas, no se fija solo en la lechada. Revisa si la loseta se mueve, si suena hueca al golpearla con el mango del destornillador, si hay manchas en el drywall de atrás o en el techo del piso de abajo. Si la loseta está firme y el daño es solo una grieta superficial en la lechada, se puede reparar solo esa junta. Pero si hay loseta suelta, la causa es humedad atrás y hay que abrir. No se deje engañar por soluciones rápidas que solo esconden el problema.

La lechada cumple su función cuando todo lo demás está bien hecho: membrana intacta, caída correcta, sustrato firme. En ese caso, una grieta en la lechada es solo un detalle estético que se repara fácil. Pero si su regadera tiene más de diez años, nunca se le ha dado mantenimiento y además presenta grietas en varias juntas, lo más probable es que el agua ya se metió y necesite una renovación completa. Para salir de dudas, mejor que un instalador con experiencia lo revise en persona.

Cómo se hace una impermeabilización correcta, paso a paso

Cuando hacemos una regadera nueva en Merlan's Tile, el proceso empieza por quitar todo el enchape viejo hasta dejar el sustrato expuesto. Si es una losa de concreto, se quita el mastique, la pintura y cualquier parche viejo que esté suelto. Las grietas finas se rellenan y las grietas más anchas se cubren con una banda de membrana antes de aplicar la capa general. Si el sustrato es de madera, se revisa que no haya pudrición y se reemplaza lo dañado. Luego se ponen los paneles de respaldo de cemento, atornillados solo en la parte alta, y se cubren las juntas con cinta y thinset.

Después de que el sustrato está firme y limpio, se aplica la membrana impermeable. Usamos membrana líquida o en lámina, según lo que pida el trabajo y el tipo de azulejo que se va a instalar. La membrana se aplica en todas las superficies que van a recibir agua: piso, paredes hasta la altura de la regadera, y el interior del nicho si lo hay. En las esquinas y en la unión del piso con la pared se refuerza con tela o con banda adicional. Alrededor de la coladera se sella con el acoplamiento que indica el fabricante.

Una vez que la membrana curó, se hace la prueba de inundación. Se tapa la coladera, se llena la base de la regadera con agua hasta un nivel marcado y se deja reposar veinticuatro horas. Si el nivel del agua no baja, la membrana está bien sellada y se puede proceder a instalar el azulejo. Si baja, se busca la fuga, se repara y se vuelve a probar. Este paso es indispensable y nos ha salvado de muchos problemas futuros. Preferimos encontrar una fuga antes de poner el azulejo que después.

Con la membrana aprobada, se coloca el azulejo con thinset de calidad, se deja curar y luego se aplica la lechada. Las juntas de cambio de plano se sellan con silicón de grado sanitario y los perfiles de orilla en latón o satinado se colocan para rematar los cortes expuestos. El resultado es una regadera que puede durar décadas si se le da el mantenimiento básico: limpiar el jabón, ventilar el baño y revisar el silicón cada dos o tres años. Así de simple y así de técnico es el trabajo.

  • Se quita el enchape viejo hasta dejar el sustrato limpio y firme.
  • Se aplica membrana impermeable con refuerzo en todas las esquinas y cambios de plano.
  • Se hace una prueba de inundación de veinticuatro horas para verificar que no haya fugas.
  • Se instala el azulejo, la lechada y el silicón en las juntas de cambio de plano.
Preguntas

Lo que nos preguntan

¿Cada cuánto hay que cambiar el silicón de la regadera?

El silicón de las juntas de cambio de plano debe revisarse cada dos o tres años. Si se ve negro, despegado o con huecos, hay que quitarlo por completo y aplicar silicón nuevo de grado sanitario. No ponga una capa encima de la vieja porque no sella bien. Si el silicón se daña muy seguido, puede ser señal de que el agua ya se metió detrás y está empujando el sellador desde adentro. En ese caso no basta con cambiar el silicón y conviene que un instalador revise si hay humedad atrapada en el sustrato.

¿Por qué se afloja la loseta del piso de la regadera si no se ve ninguna grieta?

La causa más común es la humedad atrapada debajo. Aunque no se vean grietas en la lechada, el agua pudo haberse filtrado por una junta mal sellada o por una membrana rota en la esquina. Cuando el sustrato se humedece, el thinset pierde adherencia y la loseta empieza a moverse. Otra posibilidad es que el thinset se haya mezclado mal o que se haya dejado secar antes de colocar la pieza. Si la loseta se mueve, hay que levantarla para ver qué está pasando abajo.

¿Se puede impermeabilizar una regadera sin quitar el azulejo viejo?

No de forma duradera. Hay productos que prometen impermeabilizar sobre el azulejo existente, pero no resuelven el problema de raíz. Si el agua ya se metió al sustrato, sellar la superficie solo la deja atrapada adentro. Además, esos recubrimientos se aplican sobre una superficie que ya tuvo jabón, sarro y humedad por años, y la adherencia nunca es óptima. La única reparación que dura es quitar el enchape viejo, arreglar el sustrato y poner membrana nueva antes de instalar el azulejo.

¿Cuánto tiempo tarda una instalación de regadera completa, desde que se quita la vieja hasta que se puede usar?

Por lo general, una regadera estándar toma entre cinco y siete días hábiles. El primer día se demuele y se prepara el sustrato. El segundo se aplica la membrana y se deja curar. El tercero se hace la prueba de inundación de veinticuatro horas. Si todo está bien, el cuarto y quinto día se coloca el azulejo. Después se deja curar el thinset, se aplica la lechada y el silicón, y se deja curar un día más antes de usar la regadera. Los tiempos pueden variar según el tamaño y los detalles del trabajo.

¿Qué incluye la garantía de un año en la instalación de una regadera?

La garantía limitada de mano de obra de Merlan's Tile cubre, por un año desde que se termina el trabajo, cualquier problema que venga de la instalación original. Si una loseta se afloja, la lechada se desmorona por una mezcla incorrecta o la pendiente no drena bien, nosotros lo arreglamos sin costo. No cubre los materiales, que tienen su propia garantía de fábrica, ni daños por modificaciones que alguien más haga después de que nosotros terminamos. La garantía se entrega por escrito y con fecha.

Presupuesto

Cuentenos del cuarto.

Los pies cuadrados, el azulejo que tiene en mente y para cuando lo quiere. Le regresamos un numero por el trabajo completo.

Cada instalacion lleva una garantia de mano de obra limitada de un anio por escrito, contada desde la fecha en que se termina. Cubre problemas que vengan de nuestra instalacion original. No cubre los materiales, que van bajo la garantia del fabricante, y no cubre modificaciones hechas despues de que terminamos.